La meditación es clave para nuestro descanso

Tony Espigares, experto en meditación: “Tenemos más de 70.000 pensamientos diarios y meditar es clave para tener un respiro”
Cada vez tenemos más conciencia del efecto del estrés en el cuerpo y de que hay que buscar soluciones para, en la medida de lo posible, desconectar del día. Una buena forma es a través de la meditación pero no todo el mundo sabe cómo empezar y tiene creencias erróneas de lo que es meditar. Hablamos con un experto en la materia para que nos explique qué podemos hacer.

La sociedad actual en la que vivimos, llena de estímulos externos y de tareas que debemos atender en el momento, hace que vivamos la mayor parte del tiempo estresados, algo que, perjudica seriamente la salud. Según diversos expertos y estudios, aunque el estrés es algo necesario y, de forma puntual, nos puede ayudar en nuestro día a día a solucionar problemas o afrontar riesgos, la realidad es que, el estrés mantenido en el tiempo está asociado a multitud de enfermedades o problemas de salud. Dolor de cabeza, diarrea, falta de energía, cambios en la conducta, depresión y ansiedad, problemas musculares y esqueléticos, insomnio… son solo algunos problemas con los que se asocia el estrés.
Es cierto que cada vez tenemos más conciencia del efecto del estrés en el cuerpo y de que hay que buscar soluciones para, en la medida de lo posible, desconectar a lo largo del día y una buena forma de hacerlo es a través de la meditación. Cada vez se habla más de la importancia de poner en práctica este hábito pero también es cierto que a veces nos cuesta porque no sabemos cómo empezar o porque tenemos ciertas creencias erróneas de lo que es meditar. Muchas personas creen que hay que dedicar mucho tiempo o que hay que dejar la mente en blanco conceptos que, en cierta medida, impiden la iniciación.
En CuídatePlus hablamos con Tony Espigares, experto en meditación y transformación personal, que nos despeja algunas dudas sobre esta disciplina que considera, clave para la salud mental y física. Como explica, “la meditación es el arte de llevar nuestra atención y energía a un punto concreto. Este acto, aunque sencillo en esencia, es el inicio de un proceso profundo que nos ayuda a estar presentes y a dirigir nuestra atención, que en el día a día suele dispersarse debido a los constantes estímulos externos”. Y es que, señala, avisa, “por lo general tenemos más de 70,000 pensamientos diarios con lo que meditar da un respiro a la mente”.
Beneficios de la meditación
Según estudios recientes, aproximadamente un 15% de la población mundial practica algún tipo de meditación, aunque este porcentaje varía según el país y la cultura. En Occidente, “el interés por la meditación ha crecido considerablemente, especialmente en los últimos años”. ¿Por qué?. Este crecimiento, según el experto,se debe a varios factores:
- Mayor respaldo científico: Cada vez hay más estudios que avalan los beneficios de la meditación para la salud física y mental, lo que genera confianza en quienes buscan alternativas para mejorar su bienestar.
- Dolores del ritmo actual de vida: El estrés, la aceleración constante, la desconexión externa y la dependencia de tecnologías como el teléfono móvil o las series han hecho que muchas personas se sientan agotadas y desbordadas.
- Necesidad de conexión interna: En este contexto de saturación externa, la meditación se presenta como una herramienta clave para recuperar el equilibrio, conectar con uno mismo y cultivar un estado de paz interior.
Y es que, los beneficios, según Espigares, “son innumerables”. A corto plazo, “contribuye a reducir los niveles de estrés, ansiedad e incluso síntomas depresivos, además de promover una sensación de calma y bienestar general”. Además, añade, “también ayuda a armonizar el cuerpo y la mente, creando un estado de orden interno”.
A largo plazo, la práctica regular de la meditación “puede llevarnos a experimentar estados elevados de conciencia y momentos de trance profundos, que nos conectan con nuestra esencia y nos abren a nuevas perspectivas de vida”. En opinión del experto, “es una herramienta poderosa para transformar no solo nuestra salud mental y física, sino también nuestra manera de relacionarnos con el mundo”.

Todo el mundo puede meditar
La buena noticia sobre la meditación es que todo el mundo puede hacerlo y esto es así porque , como señala Espigares, “todos tenemos la capacidad innata de llevar nuestra atención a un punto concreto y conectar con nuestro interior”. Es, informa, “como un músculo que podemos entrenar; al principio puede ser desafiante porque los pensamientos tienden a surgir y la mente se dispersa con facilidad, lo que puede generar frustración, algo es totalmente normal y que forma parte del proceso”.
Dicho esto ¿qué necesitamos para meditar? ¿música relajante? ¿mucho tiempo? ¿soledad? Para meditar, “lo único que realmente necesitamos es tener la intención y las ganas de cerrar los ojos y conectar con nosotros mismos”, aclara. “No hace falta nada sofisticado, solo disposición”. Gracias a que existen muchos tipos de meditación, se puede adaptar a “diferentes necesidades, niveles y estilos de vida, desde meditación guiada hasta prácticas más avanzadas en silencio”.
“No tengo tiempo para meditar”
La excusa por excelencia para no meditar, como en el deporte, es la falta de tiempo, sin embargo, como apunta Espigares, para meditar no hace falta invertir una hora. De hecho, “es totalmente posible meditar en solo cinco minutos”. Estudios demuestran que, “si concentras tu atención y energía en el centro de tu corazón y lo llenas de emociones como la gratitud, la dicha o la compasión, puedes generar mejoras significativas en tu química hormonal en poco tiempo”. Esto “se traduce en un estado de coherencia del corazón que envía señales al cerebro para que el cuerpo entre en un estado más calmado y sereno”.
Como indica, “cinco minutos son un excelente punto de partida, sobre todo para quienes se inician en la meditación”, aunque el experto sabe que “con la práctica, te darás cuenta de que, para acceder a estados más profundos, puede ser necesario dedicar más tiempo: cuarenta minutos, una hora o incluso más”. Es más, con el tiempo, asegura, “las meditaciones largas, de una hora o más, pueden sentirse como si hubieran durado apenas unos minutos, ya que tu percepción del tiempo cambia en estos estados profundos”.
Por otro lado, tampoco se necesita un ritual elaborado con velas o inciensos. “Lo único realmente necesario es tener la intención y la decisión de hacerlo. Puedes meditar en cualquier lugar, siempre que tengas un momento para conectar contigo mismo y con tu luz interna que la gran mayoría la tiene muy apagada”.
Cómo meditar paso a paso
Lo primero que hay que hacer antes de meditar es saber que, como con el deporte, “al principio cuesta ya que al principio la mente estará dispersa y la persona siente que estás en todas partes menos en el presente”. Esto, señala, ”es normal y parte del proceso de aprender”.
De hecho, “hay un estudio que demostró que muchas personas, al intentar observar sus pensamientos durante solo diez minutos, lo describieron como una de las experiencias más incómodas que habían tenido. Esto refleja que muchas veces no nos aguantamos a nosotros mismos. Pero ahí es donde la meditación se convierte en una herramienta poderosa: te ayuda a conocerte, aceptarte y trascender de esa mente analítica y ególatra”.
Algunos consejos clave para empezar:
- Paciencia: La práctica es fundamental. La conexión y los beneficios vendrán con el tiempo, pero es importante ser amable contigo mismo mientras aprendes.
- Encontrar un guía: La voz, la música o el estilo de meditación son esenciales. Busca algo que te resuene, que te invite a relajarte y a disfrutar de la experiencia.
- Aceptar tus pensamientos: Es normal que tu mente divague. De hecho, el momento en que te das cuenta de que te has distraído es crucial. Ese darse cuenta, aunque parezca pequeño, es un gran logro para tu cerebro. No te frustres ni te enfades; en lugar de eso, agradece haberte dado cuenta y suavemente vuelve a enfocarte. Esto refuerza el aprendizaje positivo y hará que tu práctica sea más efectiva.
- Empezar con poco tiempo: No necesitas empezar meditando una hora. Dedica cinco minutos diarios para conectar contigo mismo. Con el tiempo, esos minutos pueden convertirse en algo que esperas con ganas cada día.